El error más común

Escribir la lista por orden de ocurrencia: «tomates, leche, pollo, manzanas, queso, brócoli, pan, yogur…». El resultado es que zigzagueas por el súper, te encuentras tres veces las galletas y acabas con dos cosas que no necesitabas.

Organiza por zonas del supermercado

Casi todos los súpers tienen la misma estructura: frutas y verduras a la entrada, lácteos al fondo, congelados al final. Agrupa tu lista en esas mismas zonas.

Plantilla por zonas 1. Frescos (frutas, verduras, hierbas)
2. Proteínas (carne, pescado, huevos)
3. Lácteos y derivados
4. Granos y legumbres
5. Despensa (aceite, especias, conservas)
6. Congelados (al final, para no descongelar)

Las cinco preguntas antes de salir

  1. ¿He revisado la nevera y el congelador?
  2. ¿Hay algo a punto de caducar que deba incluir en el menú?
  3. ¿He apuntado las cantidades, no solo los ingredientes?
  4. ¿He comido algo antes de salir? (Compra con hambre = compra cara)
  5. ¿Llevo bolsas reutilizables y la lista a mano?

Los imprescindibles de despensa

Una despensa bien surtida evita el 80% de las emergencias de cena. Estos son los míos:

Mercado, súper o ambos

El mercado de barrio es imbatible en frescos y suele costar lo mismo o menos por kilo si compras de temporada. El súper gana en despensa y congelados. La mejor estrategia combinada: frescos en el mercado los sábados, despensa en el súper una vez al mes.

Comprar bien es la mitad de comer bien.

Un truco poco glamuroso pero efectivo

Haz fotos al interior de tu nevera, despensa y congelador antes de salir. Cuando dudes en el pasillo, abres la foto y decides.