Cocina piezas, no platos

El error clásico es preparar siete tuppers idénticos. A la cuarta vez aborreces tu propia comida. La alternativa: cocinar componentes que combinan entre sí.

Una sesión típica de 3 horas produce: · 2 proteínas (ej. pollo al horno + lentejas estofadas)
· 2 carbohidratos (ej. quinoa + boniato asado)
· 3 vegetales (ej. brócoli, pimientos, ensalada de col)
· 2 salsas (ej. tahini-limón, vinagreta de mostaza)

Con eso tienes base para 10-12 comidas diferentes.

La secuencia óptima de 3 horas

  1. Minuto 0: precalienta el horno a 200°C. Pon agua para legumbres y cereales.
  2. Minutos 5–20: trocea todas las verduras a la vez. Una tabla, un cuchillo, todo de golpe.
  3. Minutos 20–55: horno con dos bandejas: proteína animal en una, verduras en otra.
  4. Minutos 25–55: mientras se hornea, cocina los cereales y prepara las salsas.
  5. Minutos 55–75: ensaladas en crudo, distribución en tuppers, etiquetado.
  6. Minutos 75–90: recoger la cocina mientras todo se enfría.

Reglas de oro de la sesión

Qué NO meter en batch cooking

Hay platos que no perdonan el frío y el recalentamiento. Mejor cocinarlos al momento o adaptarlos:

El batch cooking no es ortodoxia, es flexibilidad disfrazada de plan.

Tu primera sesión

No intentes batch-cookear toda la semana la primera vez. Apunta a cuatro comidas y dos cenas. Si en dos horas lo tienes, repite la siguiente semana. Si te lleva cinco, simplifica el menú.